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Pobreza en la era Milei: Techo provocado, piso agotado

La semana pasada, el INDEC publicó los datos de pobreza del primer semestre de 2026: 32,3% de las personas y 24,4% de los hogares de los 31 aglomerados urbanos, con una indigencia de 7,5%. Son 4,1 puntos más que en el segundo semestre de 2025 y unos 9,7 millones de personas pobres sólo en los aglomerados que releva la Encuesta Permanente de Hogares (15 millones si la extendemos al total de la población). Es la segunda subida de la Gestión Milei, y la primera desde que el Gobierno convirtió la baja de la pobreza en su principal bandera social. Para leer bien el dato hay que volver al punto de partida: el 52,9% del primer semestre de 2024. No fue una herencia del gobierno anterior como se quiere presentar desde el oficialismo, sino la consecuencia directa de la megadevaluación del 118% con la que el Gobierno libertario inauguró su gestión.

1. El punto de partida: una pobreza provocada en diciembre de 2023 El 12 de diciembre de 2023, a dos días de asumir, el ministro Luis Caputo llevó el dólar oficial de $366,5 a $800: una devaluación de 118%, acompañada de la liberación de precios. La inflación fue de 25,5% en diciembre y de 20,6% en enero. Entre diciembre de 2023 y junio de 2024 los precios acumularon una suba superior al 120%. Los ingresos de los hogares quedaron muy atrás.

El gobierno de Milei inició su gestión con 41,7% de pobreza y esa es la herencia, propia de una economía con 211% de inflación anual. El impacto pleno apareció en el primer semestre de 2024: la pobreza trepó a 52,9% de las personas y la indigencia a 18,1%. La devaluación decidida por Milei en el inicio de su gestión generó más de 5 millones de nuevos pobres, casi 25 millones en todo el país. Ese nivel de pobreza es el costo social de la primera decisión económica relevante del Gobierno libertario. Cuando la Casa Rosada celebró en 2025 “la disminución más significativa de los últimos 20 años”, se estaba comparando contra el techo que ellos mismos habían generado. Una estrategia típica del populismo de derecha: Provocar un daño y luego sostener que lo repararon.

2. Nación: la baja se frenó y la pobreza vuelve a subir

La baja de la inflación producto del atraso cambiario, endeudamiento externo y desmantelamiento de la industria nacional con el cierre de más de 30.000 PyMES, permitió que en ciertos sectores de la población los ingresos se recuperaran y con ello, la pobreza bajase. Sin embargo, debe aclarase aquí que dicha reducción esta relacionada con el desfasaje en el tiempo de la medición de los ingresos y el valor
de la canasta con las que se mide la pobreza y que, además, dicha canasta sigue construida sobre patrones de consumo desactualizados (2004), que subestiman el peso de tarifas que se incrementaron más de 1.700%, los alquileres que se liberaron y del transporte cuyos subsidios también fueron eliminados. Estos son los rubros que más aumentaron desde 2024. Para tener un ejemplo claro, según
el INDEC, una Familia gasta “solo” el 6% de sus ingresos en los servicios; es decir, $60.000 por cada millón de pesos de ingresos.

Aun así, en el primer semestre de 2026 la tendencia se revirtió. El propio INDEC lo reconoce: el ingreso per cápita familiar creció 11,5%, mientras la Canasta Básica Total subió 19,6% y la Alimentaria 21,4%. La pobreza subió al 32,3% ; son alrededor de 2 millones de pobres más que seis meses atrás, extrapolando los datos a toda la población. La distancia para salir de la pobreza es grande: el hogar pobre promedio en Argentina tiene un ingreso de $922.755 frente a una canasta de $1.440.395; le faltan $517.640 por mes (35,9%).

3. NEA: la región que más sufrió el shock y la que más rápido vuelve a caer El Noreste fue la región más castigada por la devaluación: la pobreza pasó de 48,4% a 62,9% entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2024 (14,5 puntos porcentuales). Luego acompañó la baja hasta 32,7% a fines de 2025, pero en el primer semestre de 2026 saltó a 41,5%: 8,8 puntos en un semestre, más del doble que el promedio nacional. Vuelve a ser la región más pobre del país, 9,2 puntos por encima del total, y la de mayor indigencia (10,5%). La suba no fue similar en los aglomerados: Posadas pasó de 27,3% a 42,2% (+14,9 puntos), Corrientes de 31,3% a 41,0% (+9,7) y Gran Resistencia de 42,2% a 48,6% (+6,4), el aglomerado con más pobreza del país. Formosa, en cambio, tuvo la menor suba de la región: de 27,9% a 29,9% (Gráfico 2) y es la única del NEA que se ubica por debajo del promedio nacional.


4. Formosa: de la peor caída a la menor pobreza del NEA Formosa sufrió como pocas el shock inicial y las políticas de discriminación de Milei. La devaluación, la eliminación total de la obra publica y el recorte del 100% de las transferencias por fuera de la coparticipación (Algo que solo sufrió Formosa y la Provincia de Buenos Aires), generaron un incremento inicial de la pobreza en el gobierno de Milei de 20 puntos.

Las decisiones contracíclicas establecidas por el Gobierno Provincial (recomposición del salarios por encima de la inflación, financiamiento con fondos provinciales de los programas nacionales recortados y de las obras publicas paralizadas) permitieron la recuperación más importante de la región: del 46,2% a fines de 2024, a 28,3% y 27,9% en 2025 y 29,9% en el primer semestre de 2026. La reducción de la pobreza en Formosa duplicó a la del NEA y la nacional. Formosa pasó de estar por encima del promedio del país a estar por debajo durante tres semestres consecutivos.


Los datos refuerzan la hipótesis del rol amortiguador del Modelo Formoseño: Formosa sostiene con fondos propios funciones que la Nación abandonó, como el FONID y los comedores escolares, en un contexto en que la Nación recortó transferencias y obra pública. La EPH no permite aislar ese efecto, pero la trayectoria de Formosa frente a sus vecinos del NEA, expuestos al mismo shock, es consistente con esa lectura.

 5. Empleo, salario y distribución: por qué exportar más no alcanza La pobreza no se explica sólo por la inflación. Depende de tres factores: cuánto empleo genera la economía, cuánto compran los ingresos de quienes trabajan y cómo se reparte la riqueza que se produce. Los dos primeros suelen ocupar el centro del debate; el tercero, en cambio, suele quedar invisibilizado, aunque es el que define si lo que se produce llega o no a la mayoría. Una economía puede crecer, exportar y generar divisas y, al mismo tiempo, sostener amplios bolsones de pobreza si la riqueza queda concentrada en pocas manos.

Formosa muestra resultados en las tres dimensiones. En empleo, la desocupación bajó del 8,7% en el primer trimestre de 2026 al 4,8% en el segundo, la más baja del NEA, mientras a nivel nacional subió al 7,9%, la más alta desde la pandemia. La baja no se explica por desaliento: la tasa de actividad se mantuvo en 44,4% y la de empleo pasó del 40,4% al 42,3%, es decir, se crearon puestos de trabajo. En ingresos reales, la política salarial del Estado provincial otorgó un incremento del 55% en 2025, frente a una inflación del 31,5%, y acumula un 29% en lo que va de 2026, con el objetivo de volver a superar la suba de precios; a eso se suma el 82% móvil que paga la Caja de Previsión Social. Y en distribución del ingreso, Formosa registra un coeficiente de Gini de 0,30 frente a 0,42 del promedio nacional, lo que la ubica entre las jurisdicciones con mejor distribución del país.

El contraste con los modelos basados en la exportación de materias primas es ilustrativo. La producción agropecuaria extensiva, la minería y los hidrocarburos son actividades intensivas en capital y en recursos naturales, que generan pocos puestos de trabajo por cada dólar exportado y cuya renta se concentra en los propietarios de la tierra, las grandes exportadoras y las empresas extractivas. El derrame que se promete no llega: el resultado suele ser una economía que exporta mucho, con grandes concentraciones de riqueza y muchos excluidos.

 Los datos lo confirman. Santa Fe y Córdoba explicaron en 2025 el 31,1% de las exportaciones del país: USD 16.190 millones y USD 10.913 millones, respectivamente. Sin embargo, en el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 38,6% de las personas en Gran Santa Fe y al 31,1% en Gran Córdoba, ambos por encima de Formosa (29,9%). Chaco exportó USD 235 millones y sin embargo, Gran Resistencia tiene la pobreza más alta del país (48,6%) y una indigencia del 17,3%. Lo mismo ocurre con las economías extractivas: Gran Catamarca, capital de una provincia que basa sus exportaciones en el litio, registra 37,3% de pobreza, y Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, en el corazón petrolero de Chubut, 37,2%.

Conclusiones 

El 52,9% de pobreza del primer semestre de 2024 fue una decisión del Gobierno Nacional, no una herencia. La megadevaluación de diciembre de 2023 empujó a mas de 5 millones de personas bajo la línea de pobreza en apenas seis meses, y ese es el punto de partida real de la gestión libertaria. La baja posterior fue, en buena medida, recuperar lo que el propio Gobierno había hecho perder. Esa recuperación se agotó: en el primer semestre de 2026 los ingresos crecieron 11,5% y la canasta 19,6%, y la pobreza volvió a subir a 32,3%, con un 44,5% de los chicos en hogares pobres. El NEA vuelve a ser la región más pobre del país, con 41,5% y 9 puntos por encima del promedio. El modelo castiga primero y más fuerte a las provincias del Norte Grande. 

Formosa recorrió el camino inverso: pasó de la peor caída de la región a la menor pobreza del NEA y quedó por debajo del promedio nacional. La pobreza en Formosa no bajó por decisiones nacionales. Desde el Gobierno Provincial se tomaron medidas concretas para amortiguar el shock inicial de la megadevaluación y las posteriores políticas de ajuste libertarias. Formosa no es una isla, pero tiene anticuerpos: superávit sostenido hace 24 años, desendeudamiento y un Modelo de Provincia que prioriza la distribución del ingreso, el empleo y la contención social.