Repudian lo ocurrido en Las Lomitas: “Ninguna institución pública se puede utilizar con fines partidarios”
La exresponsable de la oficina de PAMI local, además, expuso que las prestaciones que brindan los organismos nacionales “no son regalos de ningún dirigente político: son derechos y servicios que corresponden a los ciudadanos”.
Luego del escándalo desatado en Las Lomitas, donde un salón municipal se convirtió en búnker de La Libertad Avanza, la extitular de PAMI de la localidad, Marlene Guerra Verón, fue tajante en opinar que “no corresponde utilizar ninguna institución pública con fines partidarios”.
“Las instituciones públicas como un edificio municipal, PAMI o ANSES no son búnkeres partidarios”, afirmó categórica la ex dirigente libertaria tras la polémica por el operativo de organismos nacionales realizado en Las Lomitas. Tanto el jefe comunal Pablo Basualdo, como su padre Atilio, pertenecen a las filas de LLA.
El condenable suceso volvió a poner sobre la mesa un límite que debería ser básico: una cosa es el Estado y otra muy distinta es un partido político.
En ese sentido, en declaraciones vertidas a FM La Victoria 106.3, cuestionó el uso de instituciones públicas nacionales en actividades vinculadas políticamente a La Libertad Avanza. “Ninguna institución pública debe utilizarse con fines partidarios, mucho menos organismos como PAMI o ANSES”, sostuvo.
Y remarcó Guerra Verón, además, que las prestaciones que brindan estos organismos “no son regalos de ningún dirigente político: son derechos y servicios que corresponden a los ciudadanos”.
Durante la entrevista, relató que, cuando estuvo al frente de PAMI, recibió presiones del entonces intendente Atilio Basualdo para “politizar” la institución.
Según su testimonio, se negó y posteriormente fue echada del organismo y del espacio libertario por decisión del actual diputado nacional mileista. Asimismo, afirmó que actualmente mantiene un reclamo judicial por despido sin causa.
Por último, reflexionó que las instituciones del Estado, como PAMI y ANSES, y también los espacios públicos deben estar al servicio de la gente, “independientemente de su pensamiento político, y no convertirse en herramientas de construcción partidaria o búnker político”.
