Diversificación: Productores fueron capacitados por el CEDEVA en la implantación del mango
Las jornadas se realizaron en chacras de ambas localidades y brindaron herramientas para incorporar este frutal a la producción familiar. El trabajo forma parte de una línea de investigación que el organismo desarrolla desde 2016 para adaptar el cultivo a las condiciones de Formosa.
El Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias (CEDEVA), realizó el 9 y 27 de octubre dos jornadas de capacitación para productores de Laguna Naineck y Riacho He Hé, con el objetivo de transferir a productores y técnicos las pautas para la implantación exitosa del mango como alternativa de diversificación productiva y generar nuevas oportunidades para las familias rurales.
Los talleres se llevaron a cabo en las chacras de Juan Cabrera, ubicada en la colonia San Martín de Laguna Naineck, y de Rufino Ávalos, en la colonia El Recodo de Riacho He Hé. Las actividades se organizaron junto con el Instituto PAIPPA y los municipios de ambas localidades. Participaron pequeños productores, estudiantes, autoridades locales y técnicos del IPAIPPA y del Ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa (MPyA).
Durante las jornadas, los asistentes aprendieron cómo preparar el terreno y plantar los árboles de mango, qué distancia dejar entre las plantas, cómo orientarlas y qué cuidados necesitan para crecer.También se abordaron cuestiones relacionadas con el riego, la fertilización y la colocación de tutores para sostener las plantas jóvenes. La iniciativa busca llevar la tecnología validada en los Centros al campo de los productores.
Una línea de investigación que tiene una década
El trabajo del CEDEVA con el cultivo de mango, comenzó en 2016 en el centro ubicado en Misión Tacaaglé. Desde entonces, el organismo evalúa distintas variedades comerciales y estudia cuáles son las prácticas de manejo más adecuadas para obtener buenos resultados en la región.
Uno de los aspectos centrales de esta investigación es el uso de plantas de mango criollo como base para injertar variedades comerciales. En términos sencillos, el injerto consiste en unir una parte de una planta que se busca cultivar por sus frutos con las raíces y el tronco de otra que puede ofrecer una mejor adaptación al suelo y al clima.
Las plantas que se entregan a los productores utilizan como base ejemplares criollos que el CEDEVA estudia en sus campos de experimentación. Según el trabajo realizado por el organismo, estos materiales presentan una buena adaptación a las condiciones locales y compatibilidad con las variedades comerciales utilizadas.
El propósito es que los árboles puedan desarrollarse adecuadamente en la zona y producir frutos de buena calidad.
Del campo experimental a las chacras de los productores
Desde 2024, el CEDEVA trabaja junto con el Instituto PAIPPA y el MPyA para instalar parcelas de prueba en las chacras de productores paipperos. El PAIPPA participa, además, en la entrega de las plantas.
Estos espacios permiten comprobar cómo se desarrollan los cultivos en condiciones reales de producción y acompañar a las familias durante las distintas etapas de crecimiento de los árboles.
Las parcelas también funcionan como lugares de aprendizaje para otros productores de la zona. Allí se realizan capacitaciones sobre tareas fundamentales para el cuidado del mango, como la poda, la prevención de enfermedades y la protección de las plantas jóvenes frente a las heladas.
De esta manera, los conocimientos obtenidos en los centros de investigación llegan directamente a las chacras, donde los productores pueden conocer las técnicas y aplicarlas con asesoramiento especializado.
La incorporación de nuevos frutales busca ampliar las alternativas productivas de las familias rurales de Formosa. La diversificación permite sumar otros cultivos a los que ya se producen en las chacras y puede contribuir a generar nuevas fuentes de ingresos, siempre que las plantaciones logren desarrollarse y sostenerse en el tiempo.
Con estas capacitaciones, el CEDEVA, el Instituto PAIPPA y los organismos provinciales y municipales buscan fortalecer la producción frutícola local mediante la formación y el acompañamiento técnico en el propio territorio.
