25 de octubre - Día Mundial de los Síndromes Mielodisplásicos
Cuando la anemia no es “solo anemia”: la señal que puede esconder un cáncer poco conocido de la médula ósea
● El síndrome mielodisplásico (SMD) es una enfermedad oncohematológica que afecta principalmente a personas mayores. Sus síntomas suelen confundirse con otras condiciones frecuentes, lo que puede retrasar el diagnóstico y el acceso al tratamiento adecuado.
Cansancio que no mejora con el descanso, palidez, infecciones recurrentes o moretones que aparecen ante el menor golpe. Aunque son síntomas frecuentes y pueden asociarse a múltiples causas, también pueden ser señales de una enfermedad poco conocida: el síndrome mielodisplásico (SMD), un cáncer de la médula ósea que afecta la producción normal de las células sanguíneas.
La médula ósea es el tejido que se encuentra dentro de los huesos y que produce glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. En personas con SMD, este proceso se altera: las células sanguíneas no maduran correctamente y sus niveles disminuyen progresivamente, generando complicaciones que impactan en la calidad de vida y pueden comprometer la salud del paciente. Además, aproximadamente uno de cada tres pacientes puede progresar hacia una leucemia mieloide aguda, una forma más agresiva de cáncer de la sangre.
En el marco del Día Mundial de los Síndromes Mielodisplásicos, que se conmemora cada 25 de octubre, especialistas destacan la importancia de generar mayor conocimiento sobre esta enfermedad y sus señales de alerta, especialmente frente a síntomas persistentes que muchas veces pueden atribuirse a otras causas.
El desafío del diagnóstico
En el 85% de los casos de SMD, la anemia es el principal signo encontrado. Sin embargo, los síntomas asociados suelen ser inespecíficos y compartidos con otras condiciones frecuentes, lo que puede dificultar la sospecha temprana de la enfermedad. El cansancio persistente puede atribuirse a múltiples factores, la anemia a distintas causas clínicas y las infecciones recurrentes a una disminución transitoria de las defensas. Como consecuencia, muchos pacientes atraviesan un largo recorrido hasta llegar al diagnóstico correcto.
Los datos reflejan este desafío. Estudios recientes que analizaron 918 casos sospechados de SMD encontraron que el 21% recibió inicialmente un diagnóstico incorrecto. Como consecuencia, cerca del 10% de esos pacientes recibió un tratamiento inadecuado.
“El SMD es una enfermedad que suele instalarse de forma silenciosa. Muchas veces el paciente consulta por una anemia que no mejora, por cansancio persistente o por alteraciones en los análisis de sangre que evolucionan lentamente. Debido a que se trata de síntomas poco específicos, la sospecha diagnóstica puede demorarse y eso retrasa la derivación al especialista”, explica la Dra. Ludmila Elhelou (MN 136215), Médica Oncohematóloga y Scientific Advisor Hematology en Medical Affairs en Bristol Myers Squibb Argentina.
Una enfermedad cada vez más frecuente
Se estima que el SMD afecta a entre 3 y 5 personas por cada 100.000 habitantes por año en la población general. Entre los mayores de 70 años, la incidencia aumenta significativamente y alcanza entre 20 y 50 casos por cada 100.000 habitantes.
El envejecimiento poblacional es uno de los principales factores asociados al aumento de los casos de SMD. A nivel mundial, el número de diagnósticos prácticamente se duplicó en las últimas tres décadas. Las proyecciones para 2045 anticipan más de 457.000 nuevos casos por año y más de 82.000 muertes anuales vinculadas a esta enfermedad, impulsadas principalmente por el crecimiento y envejecimiento de la población.
Además del impacto clínico, el SMD afecta de manera significativa la calidad de vida de quienes lo padecen y de sus cuidadores. Se estima que el 42% de los pacientes necesita transfusiones de sangre de forma regular para sostener sus valores, lo que implica visitas frecuentes al hospital y una carga importante —física, emocional y económica— para el paciente y su entorno. Una encuesta realizada a 259 pacientes mostró que el 66% experimentó ansiedad y el 56% reportó angustia vinculada a la enfermedad.
Señales que vale la pena consultar
Frente a cualquiera de estos síntomas de forma persistente, se recomienda consultar con un médico y, si es necesario, pedir una derivación a un hematólogo:[10]
● Anemia que no responde al tratamiento habitual.
● Cansancio que no mejora con el descanso.
● Palidez sin causa aparente.
● Infecciones frecuentes o que tardan en resolverse.
● Moretones o sangrados ante mínimos golpes.
● Análisis de sangre con valores bajos o en descenso sostenido, especialmente glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas.
“La detección oportuna es clave: ante estas señales, la consulta temprana permite iniciar el proceso diagnóstico adecuado y acceder a las opciones de tratamiento disponibles”, concluye la Dra. Elhelou.
Una señal que puede abrir una conversación médica
En una enfermedad poco conocida como el síndrome mielodisplásico, reconocer las señales de alerta puede hacer la diferencia. Por eso, Bristol Myers Squibb impulsa La Anemia es la Clave, una iniciativa de concientización que busca poner en agenda el rol de la anemia persistente como posible indicador de enfermedades de la sangre.
La campaña reúne información clara y validada para ayudar a que más personas identifiquen cuándo consultar, qué preguntas llevar al médico y por qué ciertos síntomas —como el cansancio sostenido, la palidez o las alteraciones en los análisis de sangre— no deberían naturalizarse.
