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“La situación es crítica”: Desde el CEPA advierten por el alto endeudamiento de las familias





Se analizó la evolución de la irregularidad del crédito en el sector privado no financiero, distinguiendo entre empresas y familias.

Un informe del Centro de Economía y Política Argentina (CEPA) reveló que la morosidad de las familias con bancos y billeteras virtuales alcanzó niveles históricos, peores que los de la crisis del 2001 y de la pandemia del coronavirus. 

El estudio examina la calidad de la cartera crediticia en el sistema financiero tradicional (bancos), en los proveedores no financieros de crédito (billeteras virtuales, fintech, etcétera), y la situación específica desagregada por entidades, provincias y rangos etarios, precisa el informe, que añade que los datos relevados surgen de los “Informes sobre Bancos” provistos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el procesamiento propio de las bases de la Central de Deudores (CENDEU). 

Los principales hallazgos del trabajo muestran una crisis profunda de familias y empresas por endeudamientos, que están correlacionados con el incremento de las tarifas y precios regulados por el Estado, así como la caída del poder adquisitivo de los salarios, junto con el desplome de la actividad económica.

Al respecto, en declaraciones recabadas por AGENFOR, Jennifer Stefan, economista del CEPA, explicó que “lo que se puede ver a través de los datos que son públicos, es que hay un aumento de 19 meses consecutivos de 20 millones de personas que tienen algún préstamo o algún instrumento financiero tomado, con cinco millones de personas que no pueden pagar y tienen más de 90 días de atraso”. 

Advirtió en ese sentido que “la situación es grave en lo que son las entidades financieras tradicionales, como los bancos, y el problema se agudiza con las billeteras virtuales”, como Mercado Pago, Ualá o Naranja X, las cuales “tienen guarismos bastante superiores, incluso habiendo superado el techo de la pandemia que había sido un 27% y ahora están cerca del 29%”. 

Ello empeora todavía más con aquellos proveedores no financieros de crédito, como las casas de electrodomésticos, donde la morosidad está por arriba del 50%, consignó la especialista. 

Jóvenes endeudados

En otro tramo, la economista apuntó que, al observar la cantidad de deudores morosos, prácticamente cuatro de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años se encuentran en situación de morosidad (38,4%). Esto se explica porque, si bien el segmento de 18 a 24 años representa solo el 3,8% de los montos morosos, conforma el 10,0% de la población total de deudores en irregularidad, lo que demuestra la clara tendencia de los más jóvenes a endeudarse a través de canales digitales.

“Si bien la masa de la deuda se concentra en una franja etaria de 35-44 años, la irregularidad entre los jóvenes es muy alta, ya que cuatro de cada 10 que toman un préstamo en billeteras virtuales no puede pagarlo”, señaló. 

Las causas 

Con respecto a las causas de este proceso de endeudamiento de familias y empresas, el CEPA sostiene en este informe que es consecuencia del modelo económico y remarcan que la escalada de la morosidad coincide con el desplome del poder adquisitivo. 

Además, enfatizan que el discurso del Gobierno choca con los datos que muestran que la irregularidad del crédito comienza a incrementarse mucho antes de las elecciones legislativas y lo que aducen del supuesto “riesgo kuka”, específicamente en el último trimestre de 2024. En concreto, las deudas en el sistema financiero se incrementan desde noviembre y las del no financiero desde diciembre de 2024.

“La situación es crítica”, enfatizó Stefan y puso como ejemplo a los spread de los bancos: “Están rotos, ya que tenemos tasas activas que pagan un plazo fijo cerca del 23%, mientras que las tasas para préstamos están cerca del 70-80% y en algunos casos arriba de 100%”. 

Marcó aquí la contradicción de la gestión mileísta, que en el 2024 y el 2025 “afirmaba que el crédito iba a ser el motor del crecimiento”, en tanto que ahora “dicen que nadie obligó a los ciudadanos a tomar un crédito”. 

En este aspecto, hizo notar que “hay un problema estructural, que es la caída de los salarios”, a lo que se suma “una decisión del Gobierno nacional de no descongestionar esta situación”. 

Planteó aquí que “se podría tomar una medida para bajar los encajes de los bancos y de alguna manera forzarlos a que tengan que prestar plata a una tasa más baja”, sin embargo, “no lo quieren hacer” porque ello generaría más liquidez en la calle. 

“Esto les puede significar más presión sobre el dólar o la inflación, que son dos banderas de las que no se quieren despegar, ya que le tienen mucho miedo al año que viene y a las tensiones propias de las elecciones”, cerró.